La falta de gobernabilidad es uno de los factores que agrava los efectos de los desastres naturales en algunos países, de acuerdo con el Segundo Informe Global de Reducción de Riesgos de Desastres de la ONU, cuyos resultados fueron presentados ayer en la ciudad de México por el doctor Andrew Maskrey, coordinador de la publicación.
El investigador, quien es fundador de la Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina (LARED), mencionó que el estudio arrojó como uno de sus resultados principales que aun en países con crecimiento económico la reducción de los daños causados por los fenómenos naturales no ha disminuido debido a que no ha se han hecho mejoras en la vida institucional (gobernabilidad) en materia de prevención de desastres.
El documento avalado por las Naciones Unidas se basó en los informes que más de un centenar de países proporcionaron al organismo multinacional. A partir de dicha información se puedo concluir que los gobiernos han sido incapaces de insertar el tema de la gestión de riesgos en sus agendas de desarrollo.
El representante de la ONU precisó que en distintas charlas con funcionarios, más de uno ha reconocido que pese a tener en su país una legislación para prevenir los desastres causados por fenómenos naturales, ésta no se aplica, pues los responsables de los organismos para prevenir desastres no tienen autoridad política de imponerse a otros poderes, como los gobiernos locales.
El científico explicó también que la causa de que cada año se registren pérdidas materiales y humanas en todo el mundo por distintos fenómenos tiene que ver en con la falta de planeación urbana.
Andrew Maskrey citó como ejemplo el caso de Cali, Colombia, en donde se tiene un registro de los desastres que han ocurrido en esta localidad desde los años cincuenta. En el caso de las inundaciones, dijo, puede verse cómo la ciudad ha sido afectada cada vez más por este fenómeno, el cual comenzó en el centro de la ciudad y se ha ido extendiendo hacia la periferia, en donde es más grave, “lo que se explica por la aparición de asentamientos marginales urbanos en Cali construidos en zonas bajas e inundables, en donde el Estado no ha invertido en drenaje”, precisó.
Asimismo, señaló que en el informe ha sido posible confirmar que los desastres ligados a fenómenos naturales tienen como una de sus causas el deterioro del medio ambiente.
Durante su conferencia en las instalaciones del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), Andrew Maskrey subrayó que los gobiernos deben comenzar a fijar estrategias para prevenir los efectos de los fenómenos de la naturaleza si desean cumplir con la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, fijados para 2015 por la misma ONU, pues es a los países más pobres a los que cuesta más trabajo superar la devastación ocasionada por sismos, huracanes o tsunamis, entre otros.
“Muchas veces pensamos que desastre es mortalidad y destrucción de viviendas al momento, pero nos olvidamos de los impactos en los indicadores sociales. Hay hogares o poblaciones que están tratando de recuperar su normalidad cinco o diez años después de ocurrido el evento. Desastres de cualquier tipo tienen efectos negativos en los indicadores de desarrollo humano de cualquier municipio, esto lo hemos visto en África, Asia y América Latina.”
Sobre el cambio climático, Andrew Maskrey señaló que para efectos del informe se tomó a dicho fenómeno como un factor que magnifica los desastres y no que los explica u ocasiona, pues se necesita información más precisa del papel que juega el calentamiento del planeta.
Sin embargo, si se tiene en cuenta, por ejemplo, que hay evidencia científica capaz de demostrar el incremento en el número de ciclones fuertes en comparación con años anteriores. Entonces, puede concluirse que ese tipo de fenómenos aumentarán la intensidad de los riesgos y, por tanto, la desigualdad social entre países pobre y ricos, pues estos últimos tienen una mayor capacidad para absorber los efectos de los desastres, mientras que en las naciones más pobres el desarrollo puede retrasarse hasta una década como consecuencia de los efectos destructivos de la naturaleza. (Agencia ID). |